miércoles, 12 de agosto de 2015

Crisis del porfiriato



La Revolución mexicana estalló como resultado de varios factores: la específica situcación histórica del país; la crisis generalizada del gobierno de porfirio Díaz; el fracaso de una solución pacífica a la sucesión presidencial de 1910; las aspiraciones de las clases medias y populares, contrarias al régimen oligárquico, y el complejo contexto internacional de aquellos días.
A principios del siglo xx la situación histórica mexicana era muy distinta a la de los demás países latinoamericanos. como varios de éstos, especialmente los situados en la region centroamericana y andina, México sufrío un gobierno dictatorial y na muy desequilibrada distribución de la propiedad agraria. Sin embargo, a diferencia de ellos, gozaba de un crecimiento económico notable Asi, México era el único país que combinaba crecimiento económico con gobieno dictatorial y con gobierno dictatorial y con graves problemas agrarios. Dicha combinación resultó explosiva. El país que combinaba crecimiento económico, en particular de la urbanización y la insdustrialización, a las clases sociales modernas; esto es, a las clases medias y al proletariado.
Por otro lado, en algunos países sudamericanos, como Argentina, Brasil y Chile, también hubo crecimiento económico, lo que provocó el crecimiento de sus clases había instituciones políticas como sindicatos o parlamentos que servía para la defensa y promoción de tales clases sociales. En cambio, el gobierno dictatorial de Díaz resultó inadecuado para representarse y promover los intereses de estas clases: al contrario, dificultó el ascenso de las clases medias y reprimió los principios reclamos obreros, como sucedió en las huelgas de cananea y Río Blanco. para colmo, si la estructura agraria de estos países.Sudamericanos se caracterizaba por la existencia de una nutrida clase media rural, con muchos pequeños y medianos propietarios, en México sólo había este tipo propietarios en ciertas regiones del norte y, sobre todo, del occidente del país, mientras en el resto prevalecía una distribución de la propiedad muy desigual, con pocos pero extensos latifundios y con un número enorme de comunidades campesinas, las que sufrían un grave proceso de pérdida de sus tierras, a pesar de lo cual conservaban su organización política autónoma y su memoria histórica. El más claro ejemplo de las comunidades a conservar su identidad y a recuperar sus tierras hacía predecible un conflicto aún más violento que el que se cernía sobre las clases medias y obreras. En resumen, sólo México se dio esta explosiva combinación, que hacía posible la alianza de campesinos, obreros y clases medias.
De otra parte, el gobierno porfiriano sufrió varias crisis profundas. Porfirio Díaz era un mestizo oaxaqueño que se había distanciado de Benito Juárez por sus aspiraciones presidenciales. Su largo régimen inició con el triunfo de la rebelión de Tuxtepec, que estalló en 1876 contra la reelección del presidente Sebastián Lerdo de Tejada. Una vez en el poder, su gobierno pasó por tres etapas. La primera se extendió hasta finales de la década de 1880 o principios de los noventa, y se caracterizó por ser el periodo de su ascenso y consolidación en el poder, durante el cual Díaz construyó su aparato político, con equipos de colaboradores propios. Sobre todo, cambió el proyecto nacional de desarrollo, pues si con los gobiernos liberales anteriores al suyo los de Benito Juárez y de Lerdo de Tejada los objetivos habían sido la libertad y la ley, con Díaz lo serían el orden y el progreso.

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