El movimiento antihuertista de Coahuila se caracterizó por su naturaleza
legalista y por tener como jefe a un gobernador. Comprensiblemente, los segundos
mandos recayeron en los principales políticos y burócratas locales, algunos de
ellos conocidos suyos desde la época porfiriana.
El gobierno de Huerta ha
sido considerado como usurpador, dictatorial, restaurador y
contrarrevolucionario. Como cualquier gobierno, el suyo experimentó
modificaciones y su naturaleza no puede ser definida de manera monolítica. Dicho
gobierno tiene su origen en el pacto de la Embajada, En el que se acordó que
Huerta asumiría temporalmente la presidencia del país, y que su responsabilidad
era organizar unas elecciones en las que el triunfador fuera Félix Díaz. Se
dispuso también que el gabinete de Huerta se nombraría con el acuerdo de Félix
Díaz y de Rodolfo Reyes, líderes del cuartelazo. Así, comenzó siendo una
amalgama de casi todos los grupos políticos antimaderistas, En efecto, el
primer gabinete de Huerta es prueba de la alianza de felicistas, reyistas,
científicos, evolucionistas, católicos e incluso orozquistas, entre otros.
La lucha contra Huerta comenzó en marzo de 1913 en el norte del país; a
diferencia de la librada contra Díaz en 1910 y 1911, no se limitó a chihuahua.
Desde un principio hubo cuatro escenarios importantes, cada uno con sus
particularidades sociales, políticas, ideológicas, económicas y militares. El
primer frente de lucha fue Coahuila, encabezado por el gobernador Venustiano
Carranza, antiguo político de filiación reyista, y quien había sido presidente
municipal de cuatro Ciénegas y senador.
Convertido en antiporfirista
hacia1909, durante la radicalización del reyismo, Carranza se hizo
antirreeleccionista: participó como tal en la lucha contra Díaz y luego fue
gobernador de Coahuila durante la presidencia de Madero. Carranza y las otras
autoridades coahuilenses no reconocieron a Huerta y convocaron a la creción de
un ejército que se llamaría constitucionalista con el objetivo de derrocarlo y
restaurar la legalidad.
El movimiento antihuertista de Coahuila se
caracterizó por su naturaleza legalista y por tener como jefe a un gobernador.
Comprensiblemente, los segundos mandos recayeron en los principales políticos y
burócratas locales, algunos de ellos conocidos suyos desde la época porfiriana.


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